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Trump ordena una revisión para recortar el “despilfarro” en su Gobierno

webmaster marzo 14, 2017 Noticias No hay comentarios
Trump ordena una revisión para recortar el “despilfarro” en su Gobierno

El presidente, Donald Trump, ordenó ayer revisar todos los departamentos de su Gobierno para recortar el “despilfarro” de gastos, y defendió el plan de salud republicano a pesar de que, según una estimación independiente, podría dejar sin cobertura a 24 millones de personas para 2026.

Después de reunirse con su gabinete por primera vez desde que llegó al poder en enero pasado, Trump firmó una orden ejecutiva para eliminar “redundancias” en su Gobierno y hacer que sea “lo más liviano y eficaz posible”.

“Esta orden exige un examen riguroso de cada departamento y agencia ejecutiva para ver dónde se está despilfarrando el dinero, cómo se pueden mejorar los servicios y si los programas están verdaderamente sirviendo a los ciudadanos estadounidenses”, dijo Trump en una declaración a la prensa al firmar la orden.

El decreto llega tres días antes de que Trump presente un presupuesto para el año fiscal 2018 que se espera que incluya notables recortes, entre ellos un 37 % menos de fondos para el Departamento de Estado y un 25 % menos para la Agencia de Protección Medioambiental, según varios medios.

Trump parece seguir la filosofía articulada en un reciente discurso por su estratega jefe, Steve Bannon, quien habló de la “deconstrucción del Estado administrativo” como un objetivo clave de la actual Casa Blanca.

“Vamos a desarrollar un plan detallado para que el Gobierno federal funcione mejor, reorganizando, consolidando y eliminando donde sea necesario”, indicó hoy Trump.

El nuevo decreto exige al jefe de cada departamento y agencia de su Gobierno entregar en el plazo de 180 días al director de presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, un plan para mejorar su “eficacia”.

Mulvaney deberá facilitar entonces a Trump una propuesta para “reorganizar la rama Ejecutiva con el fin de mejorar la eficiencia, efectividad y rendición de cuentas de las agencias”, algo que puede incluir “la eliminación de agencias innecesarias” o de algunos programas, según el decreto.

Trump firmó la orden después de mantener su primera reunión con los miembros de su gabinete ministerial, una cita que tuvo lugar con “cuatro asientos vacíos” debido, según denunció, a la “obstrucción partidista” de la oposición demócrata en el Senado.

Están pendientes de confirmación en el Senado los nominados de Trump para secretario de Trabajo, Alexander Acosta; de Agricultura, Sonny Perdue; para Director Nacional de Inteligencia, Dan Coats; y para representante de Comercio Exterior, Robert Lighthizer.

“Espero que ésta sea una reunión histórica, histórica en el sentido de que vamos a hacer un trabajo fantástico para el pueblo estadounidense y para el país”, subrayó Trump.

El mandatario destacó en particular el “trabajo sobresaliente” de dos de sus subordinados: su secretario de Defensa, James Mattis; y el de Seguridad Nacional, John Kelly.

Esa mención especial evidencia la destacada influencia de esos dos generales dentro del equipo de Trump, en el que hasta ahora han eclipsado al secretario de Estado, Rex Tillerson, a pesar del papel prominente que históricamente ha adoptado el titular de esa cartera.

La jornada de Trump incluyó también una reunión con “víctimas” de los efectos de la reforma sanitaria impulsada y firmada en 2010 por el expresidente Barack Obama, que los republicanos quieren derogar mediante un nuevo proyecto que estudia la Cámara de Representantes.

Trump afirmó que la nueva ley “desatará el poder del mercado de salud privado para que las aseguradoras puedan competir”, lo que provocará que “los precios bajen”.

“Debería llevarnos uno o dos años” rebajar los precios de la cobertura sanitaria, calculó Trump, quien también prometió “muchas opciones” de seguros médicos de donde elegir.

Unas horas después de esa reunión, la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO, en inglés) publicó un análisis independiente que pronostica que el nuevo plan de salud republicano haría que hasta 14 millones de estadounidenses perdieran su cobertura médica para 2018, y 24 millones para 2026.

Tras divulgarse esa estimación, el secretario de Salud de Estados Unidos, Tom Price, consideró que es “imposible” que 14 millones de estadounidenses pierdan el seguro médico bajo el nuevo plan, y se quejó de que la CBO “solo analizó parcialmente” el proyecto.

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